domingo, 18 de octubre de 2015

Marco Legal Venezolano Para el Desarrollo Sustentable

El diputado Manuel Briceño, el presidente de la Fundación La Salle, Francer Goenaga y la directora de Fudena, Déborah Bigio, opinan sobre la normativa existente en Venezuela:

Muchos países carecen de leyes que regulen la administración y cuidados de sus espacios naturales, o las que tienen no son suficientes para garantizar esta difícil tarea. A Venezuela le sobran, y eso ha merecido, incluso, el reconocimiento internacional en esta materia. Sin embargo, de acuerdo con tres especialistas en consultados por el Correo del Orinoco, hay que profundizar su cumplimiento mediante la acción colectiva.

El presidente de la Comisión Permanente de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la Asamblea Nacional, diputado Manuel Briceño, aseguró Venezuela ha avanzado mucho en el marco jurídico sobre materia ambiental.

“Nuestro país muestra ahora una gran fortaleza en la legislación sobre materia ambiental, porque establecimos un marco jurídico que en su momento tuvo gran valor y en la actualidad da respuesta al debate internacional como compromiso de país, fortalecido además con el plan de la patria”, asintió.

Dijo que, aunque no depende únicamente de la patria de Bolívar salvar la vida en el planeta y garantizar la permanencia de la especie humana, el país “asume expresamente el compromiso y la responsabilidad” que le corresponde.

“No es Venezuela la que va a salvar el planeta, pero en una voluntad y decisión política expresada en un plan estratégico, como el plan de la patria, y ahora puntualizada en el Plan de Desarrollo Social y Económico 2013-2019, se compromete como país soberano, independiente, a asumir lo que le corresponde de esa responsabilidad que, es compartida pero diferenciada”, precisó.

Aunque el tema involucra a todos los países del mundo, Briceño señala que la responsabilidad no se puede distribuir en cuotas idénticas, porque las naciones no están en igualdad de condiciones a los efectos de contaminar y afectar al medio ambiente.

“Estados Unidos es el responsable del 20% de las emanaciones de CO2”, ejemplificó. Lo mismo sucede con el cambio climático, esgrime, ya que este es un problema global que nos compete a todos, “pero en el que no todos tenemos la misma responsabilidad”.

DERECHOS AMBIENTALES

Briceño detalló que en 14 años de Revolución se han creado importantes leyes: “Tenemos la ley marco, que es la Ley Orgánica del Ambiente, del año 2007, la Ley de Aguas, Ley de Diversidad Biológica, Ley de Riesgos, Ley de la Basura, Ley de Bosques, Ley Penal del Ambiente y la Ley de Ordenación del Territorio que se está discutiendo ahorita”.

Indicó que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela elaborada en 1999 establece una serie de derechos ambientales como lo hacen muy pocas constituciones en el mundo. “No me atrevo a decir que es la única, pero en otras constituciones no se consiguen expresados de manera tan clara los derechos ambientales de las personas”, enfatizó.
Francer Goenaga, presidente de la Fundación La Salle

En ese sentido, hizo alusión al artículo 127 de la Carta Magna que señala que toda persona tiene derecho individual y colectivo a un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado.

“Ahí se articulan tres variables que son muy importantes, relacionadas a lo ecológico, pero no como la única cosa, sino como un elemento muy importante porque tiene que ver con una condición para la vida que tiene que ser sana y segura”, justificó.

Señala que cuando en ese apartado se menciona la palabra sano, se hace referencia a una condición de la integridad del ser humano, “que es biológica, psicológica y espiritual”. Lo seguro, añade el diputado, “implica tomar decisiones, donde entra la variable riesgo, desde el punto de vista natural y sociotecnológico”.

ORDENACIÓN E IMPACTO AMBIENTAL

Este artículo se complementa con el 128, el cual, según mencionó, establece que la ordenación del territorio es política de Estado y se debe hacer de acuerdo a las realidades geográficas poblacionales, culturales, ecológicas y geopolíticas.

“Esa visión integral nos indica cómo usar el patrimonio territorial que tenemos, que finalmente es el fundamento de la Patria, en un escenario privilegiado, porque Venezuela es un país megadiverso -el décimo en el mundo y el sexto en América Latina en diversidad biológica- que está asociado con nueve regiones diferentes desde el punto de vista natural”, describió.

De acuerdo con Briceño, la diversidad biológica va asociada con una diversidad cultural que se expresa en formas y maneras distintas, a fin de “aprovechar los recursos en todas estas zonas y producir para satisfacer las necesidades”.

Por otra parte, mencionó el artículo 129 de la Constitución Nacional, el cual determina que cualquier afectación de recursos debe ir acompañada de un estudio de impacto ambiental. “Estos tres artículos, 127, 128 y 129, presentan una visión integral de los derechos ambientales”, resumió.

NUEVA VISIÓN

En opinión de Briceño, quien también se ha desempeñado como docente universitario, es entendible que algunas de esas normativas todavía no se lleven a la práctica, porque “se trata de un cambio de valores, de cultura cívica y económica” que requiere de cierto tiempo para poder arraigarse en la sociedad.

Sin embargo, afirma que la visión después de 1999 es otra: “Ahora estamos hablando de complementariedades, no de las competitividades que en cierta forma rigieron en el pasado”.

Insiste en que, a partir de ese momento, Venezuela comenzó a trabajar en torno al desarrollo sustentable, un mandato constitucional que a veces se califica equivocadamente de sostenible. Para establecer la diferencia entre ambos términos, recurrió a una anécdota que escuchó a un estudiante suyo: “Cuando una madre amamanta a su hijo, los brazos lo sostienen, pero el pecho lo sustenta, por tanto, no es lo mismo sostener que sustentar”.

Por otra parte, comentó que la misma Constitución establece que el ambiente es sujeto de derecho, y eso es parte del cambio de cultura. “Tenemos que seguir hablando del ambiente como sujeto, no como adjetivo”, apuntaló.

Con esta nueva propuesta valorativa, que también guarda relación con el debate educativo que se está llevando a cabo en este momento en todas las instituciones del país, refiere el diputado, las y los niños van a desarrollar un concepto distinto del tema.

“La idea es que crezcan con una visión diferente de su relación con la naturaleza, de la razón social que tiene la producción más allá de lo económico y de la razón social de las necesidades que se han venido generando para vivir en condición de bienestar, para que el ambiente pase a ser un valor intrínseco de las personas”, teorizó.

Dice que, más allá de la conciencia política que hay en el país, hay que pasar a la práctica social cotidiana, “para que esos nuevos valores nos lleven a ser consecuentes con la nueva visión del ambiente como un hecho social, donde lo ecológico es importante, pero lo determinante es lo que la gente hace”.
Déborah Bigio, directora de Fudena

Al respecto, Briceño señala que urge comenzar a tener otra actitud frente al consumo, entre las distintas prioridades, y empezar a racionalizar para hacer otros cambios más profundos.

FORTALECER ARTICULACIÓN

De acuerdo con el asambleísta, esa nueva perspectiva de país, con respecto a la búsqueda de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado a través de la aplicación de las leyes, puede fortalecerse con la articulación, donde a su criterio hay cierta debilidad.

“En la Comisión de Ambiente hemos venido promoviendo desde el año pasado la Red de Ambiente y Desarrollo Sustentable para que las instancias que tienen que ver con la toma de decisiones se articulen y puedan direccionar, desde los niveles del Poder Popular, una normativa que se desprende de los marcos jurídicos de alto rango, como las leyes orgánicas, hasta el nivel de las ordenanzas municipales”, sostuvo.

Esta articulación “no se ha dado de la manera como debería darse”, y aun cuando todos tengamos la misma visión estratégica esta tiene que irse desagregando, pero con la misma direccionalidad, para que quienes puedan actuar lo hagan conforme a sus competencias.

Luego, aseguró que hay que articular con el Poder Popular emergente; “es decir, el ejercicio de la función pública por parte de los ciudadanos organizados haciendo uso del principio constitucional de la democracia participativa y protagónica”.

En opinión de Briceño, no puede haber una pieza que desencaje en este engranaje, pero lamentablemente todavía tenemos cosas que no terminan de articularse. Para ello, el presidente Nicolás maduro ha ido fortaleciendo la direccionalidad política que Chávez ya había implementado.

ATRACTIVA CONDICIÓN NATURAL

Los distintos escenarios que tiene Venezuela en casi toda su extensión geográfica constituyen una buena opción para el aprovechamiento turístico, afirmó Briceño. Sin embargo, refiere que el mayor valor patrimonial que tienen esos lugares es su condición natural casi primigenia.

“Si hiciéramos un turismo cinco estrellas como el que se hace en países del Caribe o en la Costa Mediterránea del sur de España o de Italia, estaríamos matando a la gallina de los huevos de oro”, avizoró.

En opinión del parlamentario, “la gente nos viene a visitar justamente porque aquí encuentra condiciones cercanas a lo que son los ecosistemas naturales que en otros lugares hace rato que no existen”.

El turismo, destaca, es una actividad que “tiene un valor agregado grandísimo”, y en ese sentido, sostiene que el Ministerio de Turismo “está promoviendo un accionar articulado, casi único, que trata de revalorizar al país y privilegia lo ecológico para hacer la oferta turística”.

Para el diputado, es importante incorporar a las poblaciones organizadas en el accionar gubernamental, a través de lo que han llamado “turismo de contraparte”, para que esa prestación de servicio que permite que el turismo se realice, se lleve a cabo y nos deje algo.

“Debemos tener la fortaleza con el pueblo organizado para hacer la contraparte de los operadores turísticos internacionales. Ellos traen al país un volumen importante de turistas de otras partes del mundo, pero una vez que están acá, los operadores turísticos nacionales se encargan de toda la prestación de servicio y entonces compartimos el valor agregado que eso pueda generar”, detalló.

Este mismo procedimiento, refiere, puede aplicarse también a la agricultura: “Hay que cambiar el patrón productivo de la agricultura perversa que está fundamentada en patrones tecnológicos que responden a los intereses de los grandes complejos agroindustriales”.

Señaló que nuestra agricultura se articuló en un proceso de modernización que empezó después de la Segunda Guerra Mundial para ajustarse a los nuevos patrones que pautaban las grandes trasnacionales. “Ser parte de una cadena que tiene orígenes y destinos externos al país, puede vulnerar la soberanía, porque todavía somos muy dependientes”, ponderó.

Manuel Briceño, diputado de la AN

CELEBRACIÓN IMPORTANTE

El diputado Manuel Briceño expresó que la celebración del Día Mundial del Ambiente, que este 5 de junio arriba a sus 42 años, “es muy importante” para todas y todos, pues recuerda un tema controversial y complejo que viene planteándose desde la primera Cumbre de Estocolmo -en el año 1972- cuando se llamó la atención porque se estaban haciendo más explotaciones del ambiente que aprovechamientos.

A partir de ese momento, destacó el presidente de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, se puso de manifiesto la necesidad de ir pensando que debía haber una consideración en cuanto al equilibrio necesario para que la vida pueda seguir existiendo.

“Allí surgió la expresión medio ambiente, que ahora poco se usa”, recalcó. En su acepción rigurosa, explicó el diputado, “la palabra medio se refería a la condición necesaria para que la vida exista, pero si ese medio se modifica, la vida en todas sus expresiones se ve amenazada y pudiera hasta extinguirse”.

DE ESTOCOLMO A RÍO

De esa reflexión de Estocolmo se ha venido avanzando en los planteamientos, aseveró. La Cumbre de Río de Janeiro, por ejemplo, efectuada en Brasil durante 1992, marcó un hito importante que se expresó en distintos tratados internacionales -que no siempre suscribieron todos los países- y además dio origen al concepto de desarrollo sustentable, detalló.

“Fue así como aquella cruzada por el medio ambiente se convirtió en una posible opción de desarrollo distinta, donde pudiera armonizarse lo ecológico, lo social o sociocultural y lo económico, en el sentido de producir para el intercambio”, rememoró.

De esta manera, prosiguió el diputado, se fueron creando nuevos espacios para buscar formas alternativas y eso se trasversalizó con la necesidad de revisar los patrones tecnológicos, productivos y de consumo, lo que en su opinión “abrió camino a un nuevo escenario en el que el ambiente pasó a tener otra connotación, pues ya no era el medio ambiente necesario para la vida desde la perspectiva ecológica, sino desde la perspectiva del hecho social”.

CAMBIOS CUALITATIVOS

Cuando el ser humano empieza a producir -que es la característica más importante de la condición humana- simplifica procesos ecológicos importantes como la agricultura y crea otros escenarios como el urbano, que poco se parecen a la naturaleza, aunque ahora hay proyectos de ciudades sustentables como Curitiba, en Brasil, que resultan interesantes, expresó Briceño.

No obstante, el diputado considera que “empezar a ver el ambiente como algo que resulta de una acción de los grupos humanos, tanto en ámbitos rurales como urbanos, y que luego se expresa en una condición de vida que puede ser favorable o desfavorable, constituye un cambio cualitativo sumamente importante”.

En ese contexto, Briceño referenció que nuestro país ha suscrito muchos convenios internacionales, empezando por el Protocolo de Kioto, que a su juicio “ya está pasando a ser historia”, pero que sigue siendo un referente importante.

“Venezuela ha venido acompañando ese debate en ámbitos que tienen que ver con recursos y patrimonios vitales para la vida; agua, diversidad biológica, clima, compromisos que van a ayudar a ir cambiando hacia nuevos modelos”, acentuó.

MEJOR APROVECHAMIENTO

El presidente de la Fundación La Salle, Francer Goenaga, sostiene que aunque el marco jurídico venezolano referido al tema ambiental es muy bueno, “no se está aprovechando de la manera que debería aprovecharse”.

“Venezuela tiene una fortaleza importantísima relacionada con el marco jurídico en cuanto al tema ambiental, que ha sido referencia para el resto de los países en el mundo. Sin embargo, el problema está en la conciencia de quienes hacemos vida en el país y en la implementación de esas normas”, reflexionó.

En este momento, aseveró, está en marcha un proceso de búsqueda de desarrollo, de las propias dinámicas políticas y sociales en cada uno de los espacios del país que hace presión sobre el ambiente, por lo que urge lograr un balance.

Evalúa que, pese a ser un país pionero en esta materia, en Venezuela “no necesariamente se está haciendo lo prioritario”. De hecho, sostiene que cuando se revisan las asignaciones del presupuesto nacional, puede evidenciarse que el porcentaje dedicado al área ambiental es muy bajo, “y eso nos da señales de cómo estamos mirando los temas de conservación y manejo de los recursos”.

De acuerdo con el biólogo, “estamos en un momento muy interesante”, en el cual debemos propiciar el intercambio de información y las reflexiones conjuntas, “para acabar con esa sensación de que cada uno de los implicados en el tema ambiental trabaja en su sector y es dueño de una parte de la verdad”.

Goenaga señala que “hay que mirar desde muchos enfoques el desarrollo sustentable que está consagrado en la Constitución Nacional”, pero sostiene que para lograrlo, “es necesario complementarnos con los aportes de la sociedad civil, de los actores del Gobierno, del sector universitario y de la empresa privada”.

Dijo que es importante que el tema de la responsabilidad social y ambiental se fortalezca dentro del sector privado, para que las distintas empresas se ganen la preferencia de quienes reciben los bienes y servicios. “Si eso no lo valoramos, la empresa tampoco va a hacer esfuerzos por mejorar en estos criterios”, analizó.

En cuanto al papel del Estado, indicó que este “tiene la responsabilidad de marcar las pautas, de establecer las políticas, los lineamientos y sentar en una mesa a los distintos sectores, de manera que haya un concierto en torno a los distintos temas que afectan al ambiente en el país”.

Sobre las organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro, comentó que tienen mucha experiencia y tiempo de dedicación, por lo que al igual que lo hace la Fundación La Salle, todas deben ponerse al servicio de la gente y del ambiente para contribuir a tener un mejor país.

57 AÑOS DE TRABAJO AMBIENTAL

La Fundación La Salle, organización sin fines de lucro creada en 1957 por iniciativa de un conjunto de investigadores atraídos por el tema ambiental y social en Venezuela, basa su obra no solo en la investigación que ha generado importantes documentos que dan referencia de la diversidad biológica, los sistemas y cómo son las relaciones con los entornos- sino también en la educación, explicó Goenaga.

En ese sentido, el biólogo explicó que, de manera formal, La Salle capacita profesionales mediante escuelas técnicas e institutos universitarios, y bajo la modalidad no formal realiza una importante labor de enseñanza en beneficio de las personas de las comunidades que no están escolarizadas.

Ese trabajo, destaca, se ve complementado con los proyectos de extensión-producción, que son iniciativas mediante las cuales se pretende “poner en práctica todo el conocimiento generado por la investigación y las tecnologías desarrolladas por la educación”, puestos en manos de las comunidades, que en su opinión, son los principales beneficiarios de la fundación.
Para contribuircon el conocimiento ambiental, la Fundación la Salle cuenta con herramientas que le dan mucho valor al trabajo. La ubicación de sus sedes en siete estados, a saber, Nueva Esparta, Cojedes, Bolívar, Amazonas, Miranda y Caracas, cercanas al patrimonio natural y cultural del país, según Goenaga, es una de sus principales fortalezas pues, les permite conocer mejor a cada una de estas regiones.

En Caracas, reseñó, la fundación dispone del Museo de Historia Natural La Salle, centro pionero de investigación donde se alberga una colección de más de 20 mil muestras botánicas y de fauna, “que dan cuenta de la riqueza natural del país”. También cuenta con el Instituto Caribe de Antropología y Sociología, “centro con una gran trayectoria en el estudio de comunidades indígenas y de la relación entre estos pueblos y su entorno natural”.

DESARROLLO Y ENRAIZAMIENTO

Goenaga aseguró que, mediante la investigación, la educación y la extensión-producción, dicho organismo contribuye a que haya un desarrollo en las propias regiones, y que al mismo tiempo haya un enraizamiento de estos nuevos profesionales y personas formadas con valores humano-cristianos y con conocimientos de las riquezas naturales que hay en el país.

“Lo que buscamos es que cambien las condiciones de vida en positivo para todas estas comunidades, y eso no lo podemos hacer si el trabajo no está orientado a difundirlo, comentarlo y compartirlo”, asintió.

El desarrollo buscado, acota, tiene que ser sustentable, amigable con el ambiente y que pueda aprovechar de la mejor manera los recursos con los que se cuenta. “No vale la pena desarrollar un estudio científico si la gente de las comunidades no puede saber, por ejemplo, cuáles son las técnicas que se aplicaron, y al final apropiarse de las tecnologías, que es lo que va ayudar a vencer las limitaciones que tienen”, acentuó.

Un elemento clave, refiere, es que el personal que labora en cada una de las regiones, es local; “es decir, gente que ha nacido allí, que ha desarrollado sus historias de vida en estos lugares, y al mismo tiempo conocen a las comunidades, cuáles son sus necesidades, y a los actores locales, lo que hace más efectiva la intervención”.

Otro aspecto importante, añade el biólogo, es que la presencia de la fundación en esas localidades ha sido permanente. “No entramos, desarrollamos un proyecto y salimos; por el contrario, lo que hacemos es que entramos y permanecemos y por eso es que hay campus y subcampus, y eso nos permite vincularnos con la comunidad y ser parte de ella”, describió.

VALORACIÓN Y RECONOCIMIENTO

El biólogo considera que en el país ha habido una gran dificultad desde el punto de vista de la valoración de los recursos naturales y de aquellas relaciones que nos permiten tener un ambiente sano.

“No todo el mundo se lo ha planteado de la misma manera pues, los modelos de desarrollo que hemos adquirido en el tiempo nos llevan a un excesivo consumo, a no estar conscientes del impacto de nuestra intervención en cada uno de los lugares”, advirtió.

El especialista señala que, aunque no lo parezca, “esa intervención provoca una serie de efectos en el espacio y en el tiempo, que muchas veces no sabemos cuál es su dimensión y su alcance”.

También cree que ha habido dificultades de reconocimiento en oportunidades: “Cada uno puede contribuir desde una experiencia y un trabajo distinto, entonces, considerar que un solo grupo puede apropiarse de todas las actividades es muy complejo”.

De acuerdo con Goenaga, la Fundación La Salle tiene el reconocimiento de la comunidad, “el cual se ha ganado históricamente por la seriedad en el producto, por la constancia, por el alto nivel de su equipo de trabajo y sobre todo por su compromiso con el país”.

Aunque reconoce que ha habido falta de conciencia y de conocimiento en esta materia, estima que se ha logrado avanzar mucho, por el simple hecho de tener mayor información a la mano.

“El trabajo que han realizado los actores del Gobierno, las organizaciones de la sociedad civil, al generar información, documentos, reforzado con las tecnologías de información y comunicación, ha hecho que la gente tenga un nivel de conciencia distinto”, puntualizó. A su criterio, lo que no se conoce, no se valora, y si no se valora es imposible conservarlo.

Sostiene, además, que el intercambio que podemos tener con otros países, de igual manera, nos hace tener un nivel de conciencia distinto y que despertemos a nuevos temas. “Hay una creciente preocupación mundial por temas como el agua, la desertificación, el calentamiento global, y Venezuela no es ajena a ninguno de ellos”, recalcó.

MARCO JURÍDICO EJEMPLAR

Para Déborah Bigio, directora ejecutiva de la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (Fudena), el marco jurídico venezolano referido al aspecto ambiental, “es ejemplar y está en continua revisión”. El problema, a su juicio, es que hay que hacerlo cumplir.

“No podemos seguir haciendo leyes que se queden solo en papel, necesitamos hacer que se cumplan”, apunta la vocera de esta ONG, con una amplia trayectoria de trabajo. Lo mismo debe suceder con los distintos tratados internacionales: “No importa lo que hagamos aquí, si otros países no están cumpliendo con las medidas”.

Asegura que todos los países están suscribiendo convenios internacionales y ahí toma relevancia el rol de entidades como las Naciones Unidas, pues “deben velar porque estos convenimientos se cumplan, ya que no se trata de un asunto de interés particular, sino de interés global”, tal y como sucede con el cambio climático.

La bióloga sostiene que es importante para las personas saber que “ninguna de las leyes ambientales creadas en Venezuela tiene la intención de reprimir, sino que más bien buscan mantener o mejorar un bien común”.

Por eso son tan importantes los planes educativos y de concientización, resalto la especialista, dado que, por medio de ellos, toda la población podrá entender cuál es el rol que le toca asumir a cada quien, “pero antes de hacer cumplir las leyes, lo más importante es que la gente las entienda”. Añade que “una vez que entendemos la importancia que ellas tienen, nos convertimos en vigilantes y educadores”.

VER A NUESTRO ALREDEDOR

“Hoy en día, el ambiente y la sostenibilidad son considerados parte de la vida cotidiana”, afirma Bigio. Sostiene que “en este momento, en cualquier parte del mundo, hablar de ambiente implica hablar de temas de desarrollo, de economía e incluso de calidad de vida”.

En el contexto de esta nueva edición del Día Mundial del Ambiente, la bióloga señala que “es necesario ver a nuestro alrededor y preguntarnos de qué manera podemos contribuir a que ese espacio sea mejor, para mejorar nuestra propia calidad de vida”.

Un aspecto importante a evaluar, sobre todo en las áreas urbanas, denuncia, es el problema de la basura, así como el consumo excesivo y el destino final que le damos a los empaques y recipientes donde vienen las cosas que consumimos. “Tenemos que tomar conciencia de cómo podemos disminuir nuestra huella en la Tierra”, precisó.

Para ello, comenta que hay que insistir con la conducta ciudadana, línea que la fundación ha trabajado rigurosamente a lo largo de sus 39 años de existencia en el país. “Nosotros podemos incidir mucho en el cambio de la conducta de los ciudadanos, en cuanto al tema de los desechos”, asintió.

Por tal motivo, han venido promoviendo la conciencia ciudadana en torno al problema que constituye la proliferación de desechos sólidos, sobre todo en las áreas de playas, y en ese aspecto está basado el programa bandera de Fudena, a través del evento denominado Día Mundial de las Playas, que se organiza todos los meses de septiembre de cada año para llamar la atención, pero que de igual forma se trabaja de manera continua.

GARANTIZAR UN BUEN MANEJO

Bigio asegura que el manejo de las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Abraes) ha sido ejemplo a escala mundial; por tanto, las venezolanas y los venezolanos “debemos ser los primeros garantes y vigilantes de que esas zonas estén bien manejadas en beneficio de la colectividad”.

Además, sostiene que al asumir esa actitud también estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad ante el mundo, pues “estamos protegiendo estas áreas, ecosistemas, formas de vegetación e incluso hasta formaciones geológicas, que son patrimonio, no solo de Venezuela, sino del mundo entero”.

Recalcó que con ese sistema estamos protegiendo las cabeceras de los ríos y cuencas que, al final, nos están prestando un servicio como ciudadanas y ciudadanos. El tema del agua, acota, es el mejor ejemplo de eso.

“A veces tenemos recortes de electricidad, porque falta agua en los embalses y, aunque eso tiene mucho que ver con la sequía, también podría mejorar esa situación con un manejo más adecuado de la unidad como cuenca”, ejemplificó.

Por otra parte, menciona que el Estado tiene que apresurar la creación de programas para la reutilización y el reciclaje del material desechado. “Tenemos que convertirnos en un país que aproveche la basura de otra manera, primero, porque estaríamos disminuyendo el impacto negativo que tiene la basura sobre la calidad de vida, y segundo, porque tenemos una riqueza en la basura”, pormenorizó.

Según la ambientalista, hay muchos ejemplos de productos que se pueden elaborar a partir de la reutilización o el reciclaje de materiales de desecho. “Ya es hora de que empecemos a cambiar el sistema de separación y recolección, para poder aprovechar mejor la basura que se genera en todo el país”, reiteró.

PROYECTO CARIACO PERMITE CONOCER VARIABILIDAD DEL CLIMA

Con la intención de medir parámetros físicos, químicos y biológicos en la columna de agua de la fosa de Cariaco (Sucre) para conocer cómo van variando el clima y eventos sísmicos, la Fundación La Salle lleva a cabo desde hace 12 años el Proyecto Cariaco; es uno de los más emblemáticos en su accionar investigativo y en el que también participan universidades venezolanas y extranjeras.

Francer Goenaga, presidente de esta organización, detalló que hay una parte de esa columna de agua que ya no recibe luz y que no tiene oxígeno. “A través de pruebas con Carbono 14, por ejemplo, el estudio permite determinar el tiempo en el cual una partícula descendió hasta el fondo, cómo están los sedimentos, si hubo o no un evento sísmico en el tiempo y cuál es la variabilidad que hay en cuanto a los temas de turbidez de las aguas”, detalló.

Dijo que hasta el momento se ha logrado establecer una base de datos muy importante que genera información sobre cómo han ido variando el clima y las condiciones atmosféricas en los últimos 12 años. Esos indicadores ambientales, expresó, pueden ser comparados con otras series que hay en el mundo y de esta manera se puede conocer cuáles han sido los cambios que se han venido dando en este entorno.

Dada su relevancia, esgrime el presidente de la Fundación La Salle, hay perspectivas que llevan a pensar que este estudio pudiera convertirse en una referencia para todo el país; existe la posibilidad de que pueda extenderse al resto de las costas venezolanas.

Referencias:

T/ Héctor Escalante
F/ Joel Aranguren, Jonathan Manzao y cortesía Fudena
http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/marco-juridico-ambiental-venezuela-es-ejemplar-pero-hay-que-fortalecer-su-cumplimiento/

No hay comentarios:

Publicar un comentario