Marco Legal Venezolano Para el Desarrollo Sustentable
El diputado Manuel Briceño, el presidente de la Fundación La Salle, Francer Goenaga y la directora de Fudena, Déborah Bigio, opinan sobre la normativa existente en Venezuela:

Muchos países carecen de leyes que regulen la administración y
cuidados de sus espacios naturales, o las que tienen no son suficientes
para garantizar esta difícil tarea. A Venezuela le sobran, y eso ha
merecido, incluso, el reconocimiento internacional en esta materia. Sin
embargo, de acuerdo con tres especialistas en consultados por el Correo del Orinoco, hay que profundizar su cumplimiento mediante la acción colectiva.
El presidente de la Comisión Permanente de Ambiente, Recursos
Naturales y Cambio Climático de la Asamblea Nacional, diputado Manuel
Briceño, aseguró Venezuela ha avanzado mucho en el marco jurídico sobre
materia ambiental.
“Nuestro país muestra ahora una gran fortaleza en la legislación
sobre materia ambiental, porque establecimos un marco jurídico que en su
momento tuvo gran valor y en la actualidad da respuesta al debate
internacional como compromiso de país, fortalecido además con el plan de
la patria”, asintió.
Dijo que, aunque no depende únicamente de la patria de Bolívar salvar
la vida en el planeta y garantizar la permanencia de la especie humana,
el país “asume expresamente el compromiso y la responsabilidad” que le
corresponde.
“No es Venezuela la que va a salvar el planeta, pero en una voluntad y
decisión política expresada en un plan estratégico, como el plan de la
patria, y ahora puntualizada en el Plan de Desarrollo Social y Económico
2013-2019, se compromete como país soberano, independiente, a asumir lo
que le corresponde de esa responsabilidad que, es compartida pero
diferenciada”, precisó.
Aunque el tema involucra a todos los países del mundo, Briceño señala
que la responsabilidad no se puede distribuir en cuotas idénticas,
porque las naciones no están en igualdad de condiciones a los efectos de
contaminar y afectar al medio ambiente.
“Estados Unidos es el responsable del 20% de las emanaciones de CO2”,
ejemplificó. Lo mismo sucede con el cambio climático, esgrime, ya que
este es un problema global que nos compete a todos, “pero en el que no
todos tenemos la misma responsabilidad”.
DERECHOS AMBIENTALES
Briceño detalló que en 14 años de Revolución se han creado
importantes leyes: “Tenemos la ley marco, que es la Ley Orgánica del
Ambiente, del año 2007, la Ley de Aguas, Ley de Diversidad Biológica,
Ley de Riesgos, Ley de la Basura, Ley de Bosques, Ley Penal del Ambiente
y la Ley de Ordenación del Territorio que se está discutiendo ahorita”.
Indicó que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
elaborada en 1999 establece una serie de derechos ambientales como lo
hacen muy pocas constituciones en el mundo. “No me atrevo a decir que es
la única, pero en otras constituciones no se consiguen expresados de
manera tan clara los derechos ambientales de las personas”, enfatizó.

Francer Goenaga, presidente de la Fundación La Salle
En ese sentido, hizo alusión al artículo 127 de la Carta Magna que
señala que toda persona tiene derecho individual y colectivo a un
ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado.
“Ahí se articulan tres variables que son muy importantes,
relacionadas a lo ecológico, pero no como la única cosa, sino como un
elemento muy importante porque tiene que ver con una condición para la
vida que tiene que ser sana y segura”, justificó.
Señala que cuando en ese apartado se menciona la palabra sano, se
hace referencia a una condición de la integridad del ser humano, “que es
biológica, psicológica y espiritual”. Lo seguro, añade el diputado,
“implica tomar decisiones, donde entra la variable riesgo, desde el
punto de vista natural y sociotecnológico”.
ORDENACIÓN E IMPACTO AMBIENTAL
Este artículo se complementa con el 128, el cual, según mencionó,
establece que la ordenación del territorio es política de Estado y se
debe hacer de acuerdo a las realidades geográficas poblacionales,
culturales, ecológicas y geopolíticas.
“Esa visión integral nos indica cómo usar el patrimonio territorial
que tenemos, que finalmente es el fundamento de la Patria, en un
escenario privilegiado, porque Venezuela es un país megadiverso -el
décimo en el mundo y el sexto en América Latina en diversidad biológica-
que está asociado con nueve regiones diferentes desde el punto de vista
natural”, describió.
De acuerdo con Briceño, la diversidad biológica va asociada con una
diversidad cultural que se expresa en formas y maneras distintas, a fin
de “aprovechar los recursos en todas estas zonas y producir para
satisfacer las necesidades”.
Por otra parte, mencionó el artículo 129 de la Constitución Nacional,
el cual determina que cualquier afectación de recursos debe ir
acompañada de un estudio de impacto ambiental. “Estos tres artículos,
127, 128 y 129, presentan una visión integral de los derechos
ambientales”, resumió.
NUEVA VISIÓN
En opinión de Briceño, quien también se ha desempeñado como docente
universitario, es entendible que algunas de esas normativas todavía no
se lleven a la práctica, porque “se trata de un cambio de valores, de
cultura cívica y económica” que requiere de cierto tiempo para poder
arraigarse en la sociedad.
Sin embargo, afirma que la visión después de 1999 es otra: “Ahora
estamos hablando de complementariedades, no de las competitividades que
en cierta forma rigieron en el pasado”.
Insiste en que, a partir de ese momento, Venezuela comenzó a trabajar
en torno al desarrollo sustentable, un mandato constitucional que a
veces se califica equivocadamente de sostenible. Para establecer la
diferencia entre ambos términos, recurrió a una anécdota que escuchó a
un estudiante suyo: “Cuando una madre amamanta a su hijo, los brazos lo
sostienen, pero el pecho lo sustenta, por tanto, no es lo mismo
sostener que sustentar”.
Por otra parte, comentó que la misma Constitución establece que el
ambiente es sujeto de derecho, y eso es parte del cambio de cultura.
“Tenemos que seguir hablando del ambiente como sujeto, no como
adjetivo”, apuntaló.
Con esta nueva propuesta valorativa, que también guarda relación con
el debate educativo que se está llevando a cabo en este momento en
todas las instituciones del país, refiere el diputado, las y los niños
van a desarrollar un concepto distinto del tema.
“La idea es que crezcan con una visión diferente de su relación con
la naturaleza, de la razón social que tiene la producción más allá de lo
económico y de la razón social de las necesidades que se han venido
generando para vivir en condición de bienestar, para que el ambiente
pase a ser un valor intrínseco de las personas”, teorizó.
Dice que, más allá de la conciencia política que hay en el país, hay
que pasar a la práctica social cotidiana, “para que esos nuevos valores
nos lleven a ser consecuentes con la nueva visión del ambiente como un
hecho social, donde lo ecológico es importante, pero lo determinante
es lo que la gente hace”.

Déborah Bigio, directora de Fudena
Al respecto, Briceño señala que urge comenzar a tener otra actitud
frente al consumo, entre las distintas prioridades, y empezar a
racionalizar para hacer otros cambios más profundos.
FORTALECER ARTICULACIÓN
De acuerdo con el asambleísta, esa nueva perspectiva de país, con
respecto a la búsqueda de un ambiente sano, seguro y ecológicamente
equilibrado a través de la aplicación de las leyes, puede fortalecerse
con la articulación, donde a su criterio hay cierta debilidad.
“En la Comisión de Ambiente hemos venido promoviendo desde el año
pasado la Red de Ambiente y Desarrollo Sustentable para que las
instancias que tienen que ver con la toma de decisiones se articulen y
puedan direccionar, desde los niveles del Poder Popular, una normativa
que se desprende de los marcos jurídicos de alto rango, como las leyes
orgánicas, hasta el nivel de las ordenanzas municipales”, sostuvo.
Esta articulación “no se ha dado de la manera como debería darse”, y
aun cuando todos tengamos la misma visión estratégica esta tiene que
irse desagregando, pero con la misma direccionalidad, para que quienes
puedan actuar lo hagan conforme a sus competencias.
Luego, aseguró que hay que articular con el Poder Popular emergente;
“es decir, el ejercicio de la función pública por parte de los
ciudadanos organizados haciendo uso del principio constitucional de la
democracia participativa y protagónica”.
En opinión de Briceño, no puede haber una pieza que desencaje en este
engranaje, pero lamentablemente todavía tenemos cosas que no terminan
de articularse. Para ello, el presidente Nicolás maduro ha ido
fortaleciendo la direccionalidad política que Chávez ya había
implementado.
ATRACTIVA CONDICIÓN NATURAL
Los distintos escenarios que tiene Venezuela en casi toda su
extensión geográfica constituyen una buena opción para el
aprovechamiento turístico, afirmó Briceño. Sin embargo, refiere que el
mayor valor patrimonial que tienen esos lugares es su condición natural
casi primigenia.
“Si hiciéramos un turismo cinco estrellas como el que se hace en
países del Caribe o en la Costa Mediterránea del sur de España o de
Italia, estaríamos matando a la gallina de los huevos de oro”, avizoró.
En opinión del parlamentario, “la gente nos viene a visitar
justamente porque aquí encuentra condiciones cercanas a lo que son los
ecosistemas naturales que en otros lugares hace rato que no existen”.
El turismo, destaca, es una actividad que “tiene un valor agregado
grandísimo”, y en ese sentido, sostiene que el Ministerio de Turismo
“está promoviendo un accionar articulado, casi único, que trata de
revalorizar al país y privilegia lo ecológico para hacer la oferta
turística”.
Para el diputado, es importante incorporar a las poblaciones
organizadas en el accionar gubernamental, a través de lo que han llamado
“turismo de contraparte”, para que esa prestación de servicio que
permite que el turismo se realice, se lleve a cabo y nos deje algo.
“Debemos tener la fortaleza con el pueblo organizado para hacer la
contraparte de los operadores turísticos internacionales. Ellos traen al
país un volumen importante de turistas de otras partes del mundo, pero
una vez que están acá, los operadores turísticos nacionales se
encargan de toda la prestación de servicio y entonces compartimos el
valor agregado que eso pueda generar”, detalló.
Este mismo procedimiento, refiere, puede aplicarse también a la
agricultura: “Hay que cambiar el patrón productivo de la agricultura
perversa que está fundamentada en patrones tecnológicos que responden a
los intereses de los grandes complejos agroindustriales”.
Señaló que nuestra agricultura se articuló en un proceso de
modernización que empezó después de la Segunda Guerra Mundial para
ajustarse a los nuevos patrones que pautaban las grandes trasnacionales.
“Ser parte de una cadena que tiene orígenes y destinos externos al
país, puede vulnerar la soberanía, porque todavía somos muy
dependientes”, ponderó.

Manuel Briceño, diputado de la AN
CELEBRACIÓN IMPORTANTE
El diputado Manuel Briceño expresó que la celebración del Día Mundial
del Ambiente, que este 5 de junio arriba a sus 42 años, “es muy
importante” para todas y todos, pues recuerda un tema controversial y
complejo que viene planteándose desde la primera Cumbre de Estocolmo -en
el año 1972- cuando se llamó la atención porque se estaban haciendo
más explotaciones del ambiente que aprovechamientos.
A partir de ese momento, destacó el presidente de la Comisión de
Ambiente de la Asamblea Nacional, se puso de manifiesto la necesidad de
ir pensando que debía haber una consideración en cuanto al equilibrio
necesario para que la vida pueda seguir existiendo.
“Allí surgió la expresión medio ambiente, que ahora poco se usa”,
recalcó. En su acepción rigurosa, explicó el diputado, “la palabra medio
se refería a la condición necesaria para que la vida exista, pero si
ese medio se modifica, la vida en todas sus expresiones se ve amenazada y
pudiera hasta extinguirse”.
DE ESTOCOLMO A RÍO
De esa reflexión de Estocolmo se ha venido avanzando en los
planteamientos, aseveró. La Cumbre de Río de Janeiro, por ejemplo,
efectuada en Brasil durante 1992, marcó un hito importante que se
expresó en distintos tratados internacionales -que no siempre
suscribieron todos los países- y además dio origen al concepto de
desarrollo sustentable, detalló.
“Fue así como aquella cruzada por el medio ambiente se convirtió en
una posible opción de desarrollo distinta, donde pudiera armonizarse lo
ecológico, lo social o sociocultural y lo económico, en el sentido de
producir para el intercambio”, rememoró.
De esta manera, prosiguió el diputado, se fueron creando nuevos
espacios para buscar formas alternativas y eso se trasversalizó con la
necesidad de revisar los patrones tecnológicos, productivos y de
consumo, lo que en su opinión “abrió camino a un nuevo escenario en el
que el ambiente pasó a tener otra connotación, pues ya no era el medio
ambiente necesario para la vida desde la perspectiva ecológica, sino
desde la perspectiva del hecho social”.
CAMBIOS CUALITATIVOS
Cuando el ser humano empieza a producir -que es la característica más
importante de la condición humana- simplifica procesos ecológicos
importantes como la agricultura y crea otros escenarios como el urbano,
que poco se parecen a la naturaleza, aunque ahora hay proyectos de
ciudades sustentables como Curitiba, en Brasil, que resultan
interesantes, expresó Briceño.
No obstante, el diputado considera que “empezar a ver el ambiente
como algo que resulta de una acción de los grupos humanos, tanto en
ámbitos rurales como urbanos, y que luego se expresa en una condición de
vida que puede ser favorable o desfavorable, constituye un cambio
cualitativo sumamente importante”.
En ese contexto, Briceño referenció que nuestro país ha suscrito
muchos convenios internacionales, empezando por el Protocolo de Kioto,
que a su juicio “ya está pasando a ser historia”, pero que sigue siendo
un referente importante.
“Venezuela ha venido acompañando ese debate en ámbitos que tienen que
ver con recursos y patrimonios vitales para la vida; agua, diversidad
biológica, clima, compromisos que van a ayudar a ir cambiando hacia
nuevos modelos”, acentuó.
MEJOR APROVECHAMIENTO
El presidente de la Fundación La Salle, Francer Goenaga, sostiene que
aunque el marco jurídico venezolano referido al tema ambiental es muy
bueno, “no se está aprovechando de la manera que debería aprovecharse”.
“Venezuela tiene una fortaleza importantísima relacionada con el
marco jurídico en cuanto al tema ambiental, que ha sido referencia para
el resto de los países en el mundo. Sin embargo, el problema está en la
conciencia de quienes hacemos vida en el país y en la implementación
de esas normas”, reflexionó.
En este momento, aseveró, está en marcha un proceso de búsqueda de
desarrollo, de las propias dinámicas políticas y sociales en cada uno de
los espacios del país que hace presión sobre el ambiente, por lo que
urge lograr un balance.
Evalúa que, pese a ser un país pionero en esta materia, en Venezuela
“no necesariamente se está haciendo lo prioritario”. De hecho, sostiene
que cuando se revisan las asignaciones del presupuesto nacional, puede
evidenciarse que el porcentaje dedicado al área ambiental es muy bajo,
“y eso nos da señales de cómo estamos mirando los temas de
conservación y manejo de los recursos”.
De acuerdo con el biólogo, “estamos en un momento muy interesante”,
en el cual debemos propiciar el intercambio de información y las
reflexiones conjuntas, “para acabar con esa sensación de que cada uno de
los implicados en el tema ambiental trabaja en su sector y es dueño de
una parte de la verdad”.

Goenaga señala que “hay que mirar desde muchos enfoques el desarrollo
sustentable que está consagrado en la Constitución Nacional”, pero
sostiene que para lograrlo, “es necesario complementarnos con los
aportes de la sociedad civil, de los actores del Gobierno, del sector
universitario y de la empresa privada”.
Dijo que es importante que el tema de la responsabilidad social y
ambiental se fortalezca dentro del sector privado, para que las
distintas empresas se ganen la preferencia de quienes reciben los bienes
y servicios. “Si eso no lo valoramos, la empresa tampoco va a hacer
esfuerzos por mejorar en estos criterios”, analizó.
En cuanto al papel del Estado, indicó que este “tiene la
responsabilidad de marcar las pautas, de establecer las políticas, los
lineamientos y sentar en una mesa a los distintos sectores, de manera
que haya un concierto en torno a los distintos temas que afectan al
ambiente en el país”.
Sobre las organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro,
comentó que tienen mucha experiencia y tiempo de dedicación, por lo que
al igual que lo hace la Fundación La Salle, todas deben ponerse al
servicio de la gente y del ambiente para contribuir a tener un mejor
país.
57 AÑOS DE TRABAJO AMBIENTAL
La Fundación La Salle, organización sin fines de lucro creada en
1957 por iniciativa de un conjunto de investigadores atraídos por el
tema ambiental y social en Venezuela, basa su obra no solo en la
investigación que ha generado importantes documentos que dan referencia
de la diversidad biológica, los sistemas y cómo son las relaciones con
los entornos- sino también en la educación, explicó Goenaga.
En ese sentido, el biólogo explicó que, de manera formal, La Salle
capacita profesionales mediante escuelas técnicas e institutos
universitarios, y bajo la modalidad no formal realiza una importante
labor de enseñanza en beneficio de las personas de las comunidades que
no están escolarizadas.
Ese trabajo, destaca, se ve complementado con los proyectos de
extensión-producción, que son iniciativas mediante las cuales se
pretende “poner en práctica todo el conocimiento generado por la
investigación y las tecnologías desarrolladas por la educación”, puestos
en manos de las comunidades, que en su opinión, son los principales
beneficiarios de la fundación.
Para contribuircon el conocimiento ambiental, la Fundación la Salle
cuenta con herramientas que le dan mucho valor al trabajo. La ubicación
de sus sedes en siete estados, a saber, Nueva Esparta, Cojedes,
Bolívar, Amazonas, Miranda y Caracas, cercanas al patrimonio natural y
cultural del país, según Goenaga, es una de sus principales fortalezas
pues, les permite conocer mejor a cada una de estas regiones.
En Caracas, reseñó, la fundación dispone del Museo de Historia
Natural La Salle, centro pionero de investigación donde se alberga una
colección de más de 20 mil muestras botánicas y de fauna, “que dan
cuenta de la riqueza natural del país”. También cuenta con el Instituto
Caribe de Antropología y Sociología, “centro con una gran trayectoria
en el estudio de comunidades indígenas y de la relación entre estos
pueblos y su entorno natural”.
DESARROLLO Y ENRAIZAMIENTO
Goenaga aseguró que, mediante la investigación, la educación y la
extensión-producción, dicho organismo contribuye a que haya un
desarrollo en las propias regiones, y que al mismo tiempo haya un
enraizamiento de estos nuevos profesionales y personas formadas con
valores humano-cristianos y con conocimientos de las riquezas naturales
que hay en el país.
“Lo que buscamos es que cambien las condiciones de vida en positivo
para todas estas comunidades, y eso no lo podemos hacer si el trabajo no
está orientado a difundirlo, comentarlo y compartirlo”, asintió.
El desarrollo buscado, acota, tiene que ser sustentable, amigable
con el ambiente y que pueda aprovechar de la mejor manera los recursos
con los que se cuenta. “No vale la pena desarrollar un estudio
científico si la gente de las comunidades no puede saber, por ejemplo,
cuáles son las técnicas que se aplicaron, y al final apropiarse de las
tecnologías, que es lo que va ayudar a vencer las limitaciones que
tienen”, acentuó.
Un elemento clave, refiere, es que el personal que labora en cada una
de las regiones, es local; “es decir, gente que ha nacido allí, que ha
desarrollado sus historias de vida en estos lugares, y al mismo tiempo
conocen a las comunidades, cuáles son sus necesidades, y a los actores
locales, lo que hace más efectiva la intervención”.
Otro aspecto importante, añade el biólogo, es que la presencia de la
fundación en esas localidades ha sido permanente. “No entramos,
desarrollamos un proyecto y salimos; por el contrario, lo que hacemos es
que entramos y permanecemos y por eso es que hay campus y subcampus, y
eso nos permite vincularnos con la comunidad y ser parte de ella”,
describió.
VALORACIÓN Y RECONOCIMIENTO
El biólogo considera que en el país ha habido una gran dificultad
desde el punto de vista de la valoración de los recursos naturales y de
aquellas relaciones que nos permiten tener un ambiente sano.
“No todo el mundo se lo ha planteado de la misma manera pues, los
modelos de desarrollo que hemos adquirido en el tiempo nos llevan a un
excesivo consumo, a no estar conscientes del impacto de nuestra
intervención en cada uno de los lugares”, advirtió.

El especialista señala que, aunque no lo parezca, “esa intervención
provoca una serie de efectos en el espacio y en el tiempo, que muchas
veces no sabemos cuál es su dimensión y su alcance”.
También cree que ha habido dificultades de reconocimiento en
oportunidades: “Cada uno puede contribuir desde una experiencia y un
trabajo distinto, entonces, considerar que un solo grupo puede
apropiarse de todas las actividades es muy complejo”.
De acuerdo con Goenaga, la Fundación La Salle tiene el reconocimiento
de la comunidad, “el cual se ha ganado históricamente por la seriedad
en el producto, por la constancia, por el alto nivel de su equipo de
trabajo y sobre todo por su compromiso con el país”.
Aunque reconoce que ha habido falta de conciencia y de conocimiento
en esta materia, estima que se ha logrado avanzar mucho, por el simple
hecho de tener mayor información a la mano.
“El trabajo que han realizado los actores del Gobierno, las
organizaciones de la sociedad civil, al generar información, documentos,
reforzado con las tecnologías de información y comunicación, ha hecho
que la gente tenga un nivel de conciencia distinto”, puntualizó. A su
criterio, lo que no se conoce, no se valora, y si no se valora es
imposible conservarlo.
Sostiene, además, que el intercambio que podemos tener con otros
países, de igual manera, nos hace tener un nivel de conciencia distinto y
que despertemos a nuevos temas. “Hay una creciente preocupación
mundial por temas como el agua, la desertificación, el calentamiento
global, y Venezuela no es ajena a ninguno de ellos”, recalcó.
MARCO JURÍDICO EJEMPLAR
Para Déborah Bigio, directora ejecutiva de la Fundación para la
Defensa de la Naturaleza (Fudena), el marco jurídico venezolano referido
al aspecto ambiental, “es ejemplar y está en continua revisión”. El
problema, a su juicio, es que hay que hacerlo cumplir.
“No podemos seguir haciendo leyes que se queden solo en papel,
necesitamos hacer que se cumplan”, apunta la vocera de esta ONG, con una
amplia trayectoria de trabajo. Lo mismo debe suceder con los distintos
tratados internacionales: “No importa lo que hagamos aquí, si otros
países no están cumpliendo con las medidas”.
Asegura que todos los países están suscribiendo convenios
internacionales y ahí toma relevancia el rol de entidades como las
Naciones Unidas, pues “deben velar porque estos convenimientos se
cumplan, ya que no se trata de un asunto de interés particular, sino de
interés global”, tal y como sucede con el cambio climático.
La bióloga sostiene que es importante para las personas saber que
“ninguna de las leyes ambientales creadas en Venezuela tiene la
intención de reprimir, sino que más bien buscan mantener o mejorar un
bien común”.
Por eso son tan importantes los planes educativos y de
concientización, resalto la especialista, dado que, por medio de ellos,
toda la población podrá entender cuál es el rol que le toca asumir a
cada quien, “pero antes de hacer cumplir las leyes, lo más importante es
que la gente las entienda”. Añade que “una vez que entendemos la
importancia que ellas tienen, nos convertimos en vigilantes y
educadores”.
VER A NUESTRO ALREDEDOR
“Hoy en día, el ambiente y la sostenibilidad son considerados parte
de la vida cotidiana”, afirma Bigio. Sostiene que “en este momento, en
cualquier parte del mundo, hablar de ambiente implica hablar de temas de
desarrollo, de economía e incluso de calidad de vida”.
En el contexto de esta nueva edición del Día Mundial del Ambiente, la
bióloga señala que “es necesario ver a nuestro alrededor y
preguntarnos de qué manera podemos contribuir a que ese espacio sea
mejor, para mejorar nuestra propia calidad de vida”.
Un aspecto importante a evaluar, sobre todo en las áreas urbanas,
denuncia, es el problema de la basura, así como el consumo excesivo y el
destino final que le damos a los empaques y recipientes donde vienen
las cosas que consumimos. “Tenemos que tomar conciencia de cómo podemos
disminuir nuestra huella en la Tierra”, precisó.
Para ello, comenta que hay que insistir con la conducta ciudadana,
línea que la fundación ha trabajado rigurosamente a lo largo de sus 39
años de existencia en el país. “Nosotros podemos incidir mucho en el
cambio de la conducta de los ciudadanos, en cuanto al tema de los
desechos”, asintió.
Por tal motivo, han venido promoviendo la conciencia ciudadana en
torno al problema que constituye la proliferación de desechos sólidos,
sobre todo en las áreas de playas, y en ese aspecto está basado el
programa bandera de Fudena, a través del evento denominado Día Mundial
de las Playas, que se organiza todos los meses de septiembre de cada año
para llamar la atención, pero que de igual forma se trabaja de manera
continua.
GARANTIZAR UN BUEN MANEJO
Bigio asegura que el manejo de las Áreas Bajo Régimen de
Administración Especial (Abraes) ha sido ejemplo a escala mundial; por
tanto, las venezolanas y los venezolanos “debemos ser los primeros
garantes y vigilantes de que esas zonas estén bien manejadas en
beneficio de la colectividad”.
Además, sostiene que al asumir esa actitud también estamos cumpliendo
con nuestra responsabilidad ante el mundo, pues “estamos protegiendo
estas áreas, ecosistemas, formas de vegetación e incluso hasta
formaciones geológicas, que son patrimonio, no solo de Venezuela, sino
del mundo entero”.
Recalcó que con ese sistema estamos protegiendo las cabeceras de los
ríos y cuencas que, al final, nos están prestando un servicio como
ciudadanas y ciudadanos. El tema del agua, acota, es el mejor ejemplo de
eso.
“A veces tenemos recortes de electricidad, porque falta agua en los
embalses y, aunque eso tiene mucho que ver con la sequía, también podría
mejorar esa situación con un manejo más adecuado de la unidad como
cuenca”, ejemplificó.
Por otra parte, menciona que el Estado tiene que apresurar la
creación de programas para la reutilización y el reciclaje del material
desechado. “Tenemos que convertirnos en un país que aproveche la basura
de otra manera, primero, porque estaríamos disminuyendo el impacto
negativo que tiene la basura sobre la calidad de vida, y segundo, porque
tenemos una riqueza en la basura”, pormenorizó.
Según la ambientalista, hay muchos ejemplos de productos que se
pueden elaborar a partir de la reutilización o el reciclaje de
materiales de desecho. “Ya es hora de que empecemos a cambiar el sistema
de separación y recolección, para poder aprovechar mejor la basura que
se genera en todo el país”, reiteró.

PROYECTO CARIACO PERMITE CONOCER VARIABILIDAD DEL CLIMA
Con la intención de medir parámetros físicos, químicos y biológicos
en la columna de agua de la fosa de Cariaco (Sucre) para conocer cómo
van variando el clima y eventos sísmicos, la Fundación La Salle lleva a
cabo desde hace 12 años el Proyecto Cariaco; es uno de los más
emblemáticos en su accionar investigativo y en el que también participan
universidades venezolanas y extranjeras.
Francer Goenaga, presidente de esta organización, detalló que hay una
parte de esa columna de agua que ya no recibe luz y que no tiene
oxígeno. “A través de pruebas con Carbono 14, por ejemplo, el estudio
permite determinar el tiempo en el cual una partícula descendió hasta el
fondo, cómo están los sedimentos, si hubo o no un evento sísmico en el
tiempo y cuál es la variabilidad que hay en cuanto a los temas de
turbidez de las aguas”, detalló.
Dijo que hasta el momento se ha logrado establecer una base de datos
muy importante que genera información sobre cómo han ido variando el
clima y las condiciones atmosféricas en los últimos 12 años. Esos
indicadores ambientales, expresó, pueden ser comparados con otras series
que hay en el mundo y de esta manera se puede conocer cuáles han sido
los cambios que se han venido dando en este entorno.
Dada su relevancia, esgrime el presidente de la Fundación La Salle,
hay perspectivas que llevan a pensar que este estudio pudiera
convertirse en una referencia para todo el país; existe la posibilidad
de que pueda extenderse al resto de las costas venezolanas.
Referencias:
T/ Héctor Escalante
F/ Joel Aranguren, Jonathan Manzao y cortesía Fudena
http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/marco-juridico-ambiental-venezuela-es-ejemplar-pero-hay-que-fortalecer-su-cumplimiento/
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