domingo, 18 de octubre de 2015

El Gerente Venezolano y su Praxis ante los Desafios del Desarrollo Sustentable

 

       La importancia que ha cobrado el estudio del desarrollo sostenible  constituye una excelente oportunidad para la revisión del perfil del gerente de la agroindustria venezolana lo que permitirá obtener datos que pudiesen extrapolarse al resto de los ejecutivos que se desempeñan en otros sectores de la economía nacional y poder diseñar modelo de gestión empresarial que contemple la incorporación de la temática ambiental como aspecto trascendente.
       Hasta ahora los esfuerzos de la academia  en Venezuela en lo atinente a formación de gerentes empresariales ha concentrado sus esfuerzos en dotarlos de conocimientos en áreas como la economía, las finanzas, la planificación, el mercadeo, psicología e investigación de operaciones entre otras, escasamente se aborda la temática ambiental y mucho menos los daños ecológicos que entraña el uso de tecnologías convencionales en el proceso productivo.
            En razón de lo antes señalado,  el desarrollo futuro  de investigaciones  que aborden el tema puede constituirse en  referencia para industriales, gerentes y todos los relacionados con actividad empresarial, ya que les aproxima a la comprensión de los severos daños ecológicos que acarrea el ejercicio anacrónico de la función gerencial y que pueden ser intervenidos a tiempo si se adoptan acciones que contemplen la introducción de estrategias de gestión empresarial en los procesos de producción que involucren el ahorro energético, además de la reducciones emisiones y desechos.
      La ecoeficiencia se  erige como un enfoque valido que unido con el quehacer del gerente empresarial rinde excelentes resultados, ya que en ella concurren el desarrollo sostenible, la producción limpia, uso eficiente de materias y energía, minimización de residuos. Sistemas de Gestión Ambiental, Análisis de Ciclo de Vida, Innovación Tecnológica, Etiquetado Ambiental e Innovación Tecnológica,  acciones que en conjunto se dirigen al logro de la excelencia empresarial y ambiental.
      Finalmente se ha considerado a la agroindustria ya que representa  aquellas industrias que transforman productos agrícolas, ganaderos o pesqueros,  lo que las convierte en uno de los sectores de la estructura industrial más importantes, pues representa la esperanza de progreso económico para los países en vías de desarrollo al garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo productivo, y Venezuela no es la excepción  en tal sentido, toda acción que se ejerza en procura de introducir mejoras tanto en su gestión como en equipamiento tecnológico debe redundar en beneficio no sólo de la calidad del producto, sino  del respeto al  medio ambiente.

Innovando en Gestión Empresarial
      La complejidad del entorno plantea nuevos retos a la empresa y secuencialmente a quienes tiene la responsabilidad de gestionarlas, se impone quiérase o no la apremiante obligación de ampliar la visión que hasta hace poco se tenía del gerente, lo que significa cuestionar el agotado y decadente modelo vigente.
      Los estragos que se vienen causando en el medio ambiente como consecuencia de la actividad productiva, sugiere atención especial a empresas de sectores específicos,  como señala,  De Green Kenyon. (1989), “Las compañías e industrias que están fuertemente relacionadas con la agricultura, la producción de alimentos, la minería, la explotación forestal y la producción de energía tienen estrechas relaciones con el ambiente natural."(p.304), tal aseveración sugiere a expertos, investigadores y practicantes de la gerencia el asumir más que una posición crítica, una actitud marcada por la reflexión y el análisis que los lleve a escrutar lo que hasta el presente ha constituido el rol del gerente empresarial a la luz de los requerimientos actuales.
     El gerente del nuevo tiempo debe ser capaz de integrar la organización a su entorno y comprender de manera cabal que si bien el entorno influye de forma determinante sobre la empresa la incidencia de ésta última en el medio ambiente ha resultado exageradamente funesta, toda vez que hoy exhibe un deterioro alarmante como resultado de las emisiones y desechos producidos y vertidos irresponsablemente.
      La empresa reclama un gerente que a la par de mostrar experticia y formación en la ejecución del mejor plan estratégico que le asegure el éxito financiero a la unidad económica, favorezca de manera riguroso el cuidado de la ecología, lo que se traduce en la consideración y abordaje de planes de acción donde el criterio de reducción del impacto sobre el ambiente a causa del proceso producto alcance su mínima expresión.
      La abundante literatura existente  sobre el desarrollo sustentable da cuenta de los Sistemas de Gestión Ambiental, SGA, como proceso cíclico de planificación, implantación, revisión y mejora de los procedimientos y acciones que lleva a cabo una organización para realizar su actividad garantizando el cumplimiento de sus objetivos ambientales, cuyo implantación y manejo se reserva en el mejor casos al gerente especialista, en otras ocasiones se obvia su consideración y puesta en práctica.
      Se trata de engendrar un modelo de gerente empresarial integrador que sea capaz de planificar, organizar, dirigir y controlar, armonizando los procesos internos de la industria con la preservación del ambiente, lo que hasta el presente pareciera no estar ocurriendo. Muy especialmente en los países del tercer mundo donde el culto hacia el ambiente no aglutina voluntades.
      En razón de lo expuesto, se busca de implicar al gerente empresarial en quehaceres innovadores que introduzcan una forma distinta de competitividad y rentabilidad con observancia de los preceptos atinentes al resguardo de lo ecológico, se alude,  por tanto,  a la ecoeficiencia como enfoque que aporta calidad de vida y una propuesta medioambiental amigable.
 Construyendo el nuevo Modelo
      La complejidad del entorno plantea nuevos retos a la empresa y secuencialmente a quienes tiene la responsabilidad de gestionarlas, se impone quiérase o no la apremiante obligación de ampliar la visión que hasta hace poco se tenía del gerente, lo que significa cuestionar el agotado y decadente modelo vigente.
      Los estragos que se vienen causando en el medio ambiente como consecuencia de la actividad productiva, sugiere atención especial a empresas de sectores específicos,  como señala,  De Green Kenyon. (1989), “Las compañías e industrias que están fuertemente relacionadas con la agricultura, la producción de alimentos, la minería, la explotación forestal y la producción de energía tienen estrechas relaciones con el ambiente natural."(p.304), tal aseveración sugiere a expertos, investigadores y practicantes de la gerencia el asumir más que una posición crítica, una actitud marcada por la reflexión y el análisis que los lleve a escrutar lo que hasta el presente ha constituido el rol del gerente empresarial a la luz de los requerimientos actuales.
     El gerente del nuevo tiempo debe ser capaz de integrar la organización a su entorno y comprender de manera cabal que si bien el entorno influye de forma determinante sobre la empresa la incidencia de ésta última en el medio ambiente ha resultado exageradamente funesta, toda vez que hoy exhibe un deterioro alarmante como resultado de las emisiones y desechos producidos y vertidos irresponsablemente.
      La empresa reclama un gerente que a la par de mostrar experticia y formación en la ejecución del mejor plan estratégico que le asegure el éxito financiero a la unidad económica, favorezca de manera riguroso el cuidado de la ecología, lo que se traduce en la consideración y abordaje de planes de acción donde el criterio de reducción del impacto sobre el ambiente a causa del proceso producto alcance su mínima expresión.
      La abundante literatura existente  sobre el desarrollo sustentable da cuenta de los Sistemas de Gestión Ambiental, SGA, como proceso cíclico de planificación, implantación, revisión y mejora de los procedimientos y acciones que lleva a cabo una organización para realizar su actividad garantizando el cumplimiento de sus objetivos ambientales, cuyo implantación y manejo se reserva en el mejor casos al gerente especialista, en otras ocasiones se obvia su consideración y puesta en práctica.
      Se trata de engendrar un modelo de gerente empresarial integrador que sea capaz de planificar, organizar, dirigir y controlar, armonizando los procesos internos de la industria con la preservación del ambiente, lo que hasta el presente pareciera no estar ocurriendo. Muy especialmente en los países del tercer mundo donde el culto hacia el ambiente no aglutina voluntades.
      En razón de lo expuesto, se busca de implicar al gerente empresarial en quehaceres innovadores que introduzcan una forma distinta de competitividad y rentabilidad con observancia de los preceptos atinentes al resguardo de lo ecológico, se alude,  por tanto,  a la ecoeficiencia como enfoque que aporta calidad de vida y una propuesta medioambiental amigable.
 Una Necesidad Impostergable
      La existencia de Leyes, normas y reglamentos orientas al resguardo del ambiente resultan en la Venezuela actual inoperantes, toda vez que se carece de una política de Estado producto del consenso con diversos sectores del país que hagan efectivo el resguardo del inmenso ecosistema venezolano, nación donde las obras monumentales que en otrora daban personalidad cosmopolita al país, hoy se encuentran en total abandono, siendo nuestra exuberante arquitectura natural la llamada no sólo a brindar a propios y extraños disfrute, sino a servir de reserva mundial.
      La vinculación  del ser humano con  el medio ambiente  se ha modificado sustancialmente,  pues de  la ecuación individuo + ambiente= supervivencia se ha pasado a la ecuación ambiente - individuo= muerte lo cual significa que el deterioro acelerado del primero obliga al segundo a tomar medidas para evitar ser aplastado por ese gran entramado de coincidencias perfectas como lo es el planeta,  cuyos cimientos poco a poco se han debilitado y urge en consecuencia accionar de manera planeada para  garantizar la continuidad de vida en la tierra.
      De acuerdo a Valdes Luigi (2002), la sociedad ha pasado del modelo de crecimiento maximizado al crecimiento sostenido, lo que implica el desgaste en la creencia  de los recursos naturales como fuente inagotable de materia prima  y energía que  favoreció la maximización de la producción al menor costo y representaba la variable a controlar, por consiguiente, los empleados, los clientes y el medio ambiente no eran factores de importancia. En este mismo orden, Etkin Jorge (2009) se refiere a la ventaja competitiva sustentable como estrategia que permite diferenciar la empresa y desplazar competidores  mediante el desarrollo de ventajas distintivas entre las que destaca la capacidad gerencial, a ello pudiese agregarse el uso eficiente de de materias primas y fuentes de energía en el proceso productivo, aproximándose a la eficiencia gerencial en la relación con el ambiente, lo cual hasta ahora ha resultado fallido.
      No cabe duda, que las prácticas en las organizaciones precisan  revisión y con ellas la de los gerentes como vía única para adaptarse a las demandas del entorno, en tal sentido, Sallenave Jean-Paul (1996), refiere que  los nuevos tiempos claman por un experto en su área funcional y apto para el manejo global de la empresa, hablamos del gerente integral, dotado para interactuar con el medio y dirigir con eficiencia el destino de los entes económicos.
      El gerente constituye pieza clave como inspirador del proceso de innovación en la empresa, máxime cuando se trata de disminuir el impacto que sobre el ambiente ocasionan  los procesos que tienen lugar en la industria que implican consumo de energía y materia prima cuya transformación da lugar a la generación de emisiones y desechos.
      El ejercicio de la gerencia ha dejado de ser  un conjunto de acciones tras un objetivo y el alcance final de las metas traducidas en logros económicos  para mostrar su sensibilidad social, al respecto De Gree., (1989), asegura que la ciencia al igual que las humanidades se están volviendo más interdisciplinarias, multidisciplinarias o mejor dicho no disciplinarias, destacando que este cambio evolutivo es sumamente importante en las ciencias administrativas y organizacionales  las cuales tienen que ver con planes, políticas y decisiones que afectan el bienestar de todo el planeta.
      Por su parte,  Drucker Peter F. (2007), señala que la  tarea importante de la alta gerencia en la empresa de la sociedad del futuro será balancear sus tres dimensiones: como organización económica, como organización humana  y como organización social, siendo este último bloque el que cada día adquiere mayor relevancia. En este orden de ideas, se observa como actualmente se enfatiza en la responsabilidad social de la empresa, es decir, que por estar empresarios y comunidad en constante interacción resulta indispensable el tendido de vías de respeto y entendimiento. 
      Es válido resaltar que los cambios que se viene operando en la sociedad han implicado para la empresa la necesidad de combinar la meta rentabilidad del negocio con bienestar social para asegurarse su pervivencia, ello es perfectamente compatible con lo señalado por Ohmae Kenichi (2008) cuando advierte que una de las características de las compañías exitosas en el nuevo escenario global lo constituirá la adaptabilidad, por tanto, deben estar dotadas de receptores para captar y decodificar las señales para responder de forma inmediata.
      Cabe destacar,  que las economías desarrolladas   pertenecientes a los denominados países  del primer mundo,  precursores de la contaminación vienen realizando ingentes esfuerzos orientados a minimizar el impacto sobre el ambiente los cuales han incluido desde severa legislación de carácter nacional  como  certificación de Sistemas  de Gestión Medioambiental (ISO 14001, EMAS) de estricto cumplimiento por parte de los países adherentes, lo cual implica grandes inversiones en tecnología ambiental.
      Las naciones del primer mundo han comprendido,  tal como lo señala De Greene (1989), que el ambiente natural es el ambiente externo más importante, pues el provee alimentos, agua, el oxigeno y la energía, por tanto constituye la base de la pirámide de las necesidades humanas, por tanto, es posible la sobrevivencia sin un sistema económico, tecnológico y político elaborado, no obstante, resulta imposible sobrevivir a la continua degradación ambiental. Este hecho ha motivado la copiosa proliferación de  políticas y acuerdos supranacionales  para contrarrestar el avance del  flagelo de la contaminación.
      Conviene advertir, que si bien resultan bienvenidos e indispensables los esfuerzos que se hagan en procura de un medio ambiente apto para la vida, no es menos cierto que siendo los procesos productivos que tienen lugar en la industria los mayores generadores de emisiones y residuos contaminantes toda acción que se oriente a reducir daños ecológicos por ella causados deben focalizarse en dotar de estrategias y herramientas a su administrador.  
      El concepto de la ecoeficiencia fue presentada en la literatura académica por Schaltegger y Sturmen 1990 (Schaltegger y Burritt, 2000). Sin embargo, Schmidheiny (1992) popularizó el término a partir del cual ganó reconocimiento en las agendas globales empresariales. En especial las lideradas por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, quien de manera oficial presentó el término en 1992 como una contribución a la Cumbre Mundial sobre desarrollo Sostenible de Río de Janeiro a través de su publicación Changing Course, para el cumplimiento de la Agenda 21 en el sector privado. Allí se consideró la ecoeficiencia como una filosofía administrativa (Jollands et al, 2004;WBCSD, 1997; OECD, 1998).
      El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), una coalición de 120 empresas de 33 países y el actor más importante en el trabajo, define la ecoeficiencia como:
      "La entrega de bienes a precios competitivos y servicios que satisfagan las necesidades humanas y llevar el ciclo de vida, a un nivel al menos en línea con la Tierra estima que la capacidad de carga." (OECD 1998).
      La adopción de la ecoeficiencia en la agroindustria venezolana implica por parte del gerente empresarial la necesidad de formación, sensibilización, conocimiento, compromiso e internalización en lo que concierne al efecto medioambiental negativo de los procesos industriales a objeto de disminuir la generación de residuos, emplear sustancias menos peligrosas, fomentar la recuperación de materiales, reducir el uso de materias primas, aumentar la eficacia del consumo de energía y reducir al mínimo el impacto global de las emisiones y  residuos.

 Referencia
 Por: Carlos T. Salazar T. 12-08-2010
 http://csalazar.blogspot.es/1281575280/desarrollo-sostenible-y-gerencia-empresarial/

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