El Gerente Venezolano y su Praxis ante los Desafios del Desarrollo Sustentable
La importancia que ha cobrado el estudio del desarrollo sostenible constituye
una excelente oportunidad para la revisión del perfil del gerente de la
agroindustria venezolana lo que permitirá obtener datos que pudiesen
extrapolarse al resto de los ejecutivos que se desempeñan en otros
sectores de la economía nacional y poder diseñar modelo de gestión
empresarial que contemple la incorporación de la temática ambiental como
aspecto trascendente.
Hasta ahora los esfuerzos de la academia en
Venezuela en lo atinente a formación de gerentes empresariales ha
concentrado sus esfuerzos en dotarlos de conocimientos en áreas como la
economía, las finanzas, la planificación, el mercadeo, psicología e
investigación de operaciones entre otras, escasamente se aborda la
temática ambiental y mucho menos los daños ecológicos que entraña el uso
de tecnologías convencionales en el proceso productivo.
En razón de lo antes señalado, el desarrollo futuro de investigaciones que aborden el tema puede constituirse en referencia
para industriales, gerentes y todos los relacionados con actividad
empresarial, ya que les aproxima a la comprensión de los severos daños
ecológicos que acarrea el ejercicio anacrónico de la función gerencial y
que pueden ser intervenidos a tiempo si se adoptan acciones que
contemplen la introducción de estrategias de gestión empresarial en los
procesos de producción que involucren el ahorro energético, además de la
reducciones emisiones y desechos.
La ecoeficiencia se erige
como un enfoque valido que unido con el quehacer del gerente
empresarial rinde excelentes resultados, ya que en ella concurren el
desarrollo sostenible, la producción limpia, uso eficiente de materias y
energía, minimización de residuos. Sistemas de Gestión Ambiental,
Análisis de Ciclo de Vida, Innovación Tecnológica, Etiquetado Ambiental e
Innovación Tecnológica, acciones que en conjunto se dirigen al logro de la excelencia empresarial y ambiental.
Finalmente se ha considerado a la agroindustria ya que representa aquellas industrias que transforman productos agrícolas, ganaderos o pesqueros, lo
que las convierte en uno de los sectores de la estructura industrial
más importantes, pues representa la esperanza de progreso económico para
los países en vías de desarrollo al garantizar la seguridad alimentaria
y el desarrollo productivo, y Venezuela no es la excepción en
tal sentido, toda acción que se ejerza en procura de introducir mejoras
tanto en su gestión como en equipamiento tecnológico debe redundar en
beneficio no sólo de la calidad del producto, sino del respeto al medio ambiente.
Innovando en Gestión Empresarial
La
complejidad del entorno plantea nuevos retos a la empresa y
secuencialmente a quienes tiene la responsabilidad de gestionarlas, se
impone quiérase o no la apremiante obligación de ampliar la visión que
hasta hace poco se tenía del gerente, lo que significa cuestionar el
agotado y decadente modelo vigente.
Los
estragos que se vienen causando en el medio ambiente como consecuencia
de la actividad productiva, sugiere atención especial a empresas de
sectores específicos, como señala, De Green Kenyon. (1989),
“Las compañías e industrias que están fuertemente relacionadas con la
agricultura, la producción de alimentos, la minería, la explotación
forestal y la producción de energía tienen estrechas relaciones con el
ambiente natural."(p.304), tal aseveración sugiere a expertos,
investigadores y practicantes de la gerencia el asumir más que una
posición crítica, una actitud marcada por la reflexión y el análisis que
los lleve a escrutar lo que hasta el presente ha constituido el rol del
gerente empresarial a la luz de los requerimientos actuales.
El
gerente del nuevo tiempo debe ser capaz de integrar la organización a
su entorno y comprender de manera cabal que si bien el entorno influye
de forma determinante sobre la empresa la incidencia de ésta última en
el medio ambiente ha resultado exageradamente funesta, toda vez que hoy
exhibe un deterioro alarmante como resultado de las emisiones y desechos
producidos y vertidos irresponsablemente.
La
empresa reclama un gerente que a la par de mostrar experticia y
formación en la ejecución del mejor plan estratégico que le asegure el
éxito financiero a la unidad económica, favorezca de manera riguroso el
cuidado de la ecología, lo que se traduce en la consideración y abordaje
de planes de acción donde el criterio de reducción del impacto sobre el
ambiente a causa del proceso producto alcance su mínima expresión.
La abundante literatura existente sobre
el desarrollo sustentable da cuenta de los Sistemas de Gestión
Ambiental, SGA, como proceso cíclico de planificación, implantación,
revisión y mejora de los procedimientos y acciones que lleva a cabo una
organización para realizar su actividad garantizando el cumplimiento de
sus objetivos ambientales, cuyo implantación y manejo se reserva en el
mejor casos al gerente especialista, en otras ocasiones se obvia su
consideración y puesta en práctica.
Se
trata de engendrar un modelo de gerente empresarial integrador que sea
capaz de planificar, organizar, dirigir y controlar, armonizando los
procesos internos de la industria con la preservación del ambiente, lo
que hasta el presente pareciera no estar ocurriendo. Muy especialmente
en los países del tercer mundo donde el culto hacia el ambiente no
aglutina voluntades.
En
razón de lo expuesto, se busca de implicar al gerente empresarial en
quehaceres innovadores que introduzcan una forma distinta de
competitividad y rentabilidad con observancia de los preceptos atinentes
al resguardo de lo ecológico, se alude, por tanto, a la ecoeficiencia como enfoque que aporta calidad de vida y una propuesta medioambiental amigable.
Construyendo el nuevo Modelo
La
complejidad del entorno plantea nuevos retos a la empresa y
secuencialmente a quienes tiene la responsabilidad de gestionarlas, se
impone quiérase o no la apremiante obligación de ampliar la visión que
hasta hace poco se tenía del gerente, lo que significa cuestionar el
agotado y decadente modelo vigente.
Los
estragos que se vienen causando en el medio ambiente como consecuencia
de la actividad productiva, sugiere atención especial a empresas de
sectores específicos, como señala, De Green Kenyon. (1989),
“Las compañías e industrias que están fuertemente relacionadas con la
agricultura, la producción de alimentos, la minería, la explotación
forestal y la producción de energía tienen estrechas relaciones con el
ambiente natural."(p.304), tal aseveración sugiere a expertos,
investigadores y practicantes de la gerencia el asumir más que una
posición crítica, una actitud marcada por la reflexión y el análisis que
los lleve a escrutar lo que hasta el presente ha constituido el rol del
gerente empresarial a la luz de los requerimientos actuales.
El
gerente del nuevo tiempo debe ser capaz de integrar la organización a
su entorno y comprender de manera cabal que si bien el entorno influye
de forma determinante sobre la empresa la incidencia de ésta última en
el medio ambiente ha resultado exageradamente funesta, toda vez que hoy
exhibe un deterioro alarmante como resultado de las emisiones y desechos
producidos y vertidos irresponsablemente.
La
empresa reclama un gerente que a la par de mostrar experticia y
formación en la ejecución del mejor plan estratégico que le asegure el
éxito financiero a la unidad económica, favorezca de manera riguroso el
cuidado de la ecología, lo que se traduce en la consideración y abordaje
de planes de acción donde el criterio de reducción del impacto sobre el
ambiente a causa del proceso producto alcance su mínima expresión.
La abundante literatura existente sobre
el desarrollo sustentable da cuenta de los Sistemas de Gestión
Ambiental, SGA, como proceso cíclico de planificación, implantación,
revisión y mejora de los procedimientos y acciones que lleva a cabo una
organización para realizar su actividad garantizando el cumplimiento de
sus objetivos ambientales, cuyo implantación y manejo se reserva en el
mejor casos al gerente especialista, en otras ocasiones se obvia su
consideración y puesta en práctica.
Se
trata de engendrar un modelo de gerente empresarial integrador que sea
capaz de planificar, organizar, dirigir y controlar, armonizando los
procesos internos de la industria con la preservación del ambiente, lo
que hasta el presente pareciera no estar ocurriendo. Muy especialmente
en los países del tercer mundo donde el culto hacia el ambiente no
aglutina voluntades.
En
razón de lo expuesto, se busca de implicar al gerente empresarial en
quehaceres innovadores que introduzcan una forma distinta de
competitividad y rentabilidad con observancia de los preceptos atinentes
al resguardo de lo ecológico, se alude, por tanto, a la ecoeficiencia como enfoque que aporta calidad de vida y una propuesta medioambiental amigable.
Una Necesidad Impostergable
La
existencia de Leyes, normas y reglamentos orientas al resguardo del
ambiente resultan en la Venezuela actual inoperantes, toda vez que se
carece de una política de Estado producto del consenso con diversos
sectores del país que hagan efectivo el resguardo del inmenso ecosistema
venezolano, nación donde las obras monumentales que en otrora daban
personalidad cosmopolita al país, hoy se encuentran en total abandono,
siendo nuestra exuberante arquitectura natural la llamada no sólo a
brindar a propios y extraños disfrute, sino a servir de reserva mundial.
La vinculación del ser humano con el medio ambiente se ha modificado sustancialmente, pues de la ecuación individuo + ambiente= supervivencia se ha pasado a la ecuación ambiente - individuo= muerte
lo cual significa que el deterioro acelerado del primero obliga al
segundo a tomar medidas para evitar ser aplastado por ese gran entramado
de coincidencias perfectas como lo es el planeta, cuyos cimientos poco a poco se han debilitado y urge en consecuencia accionar de manera planeada para garantizar la continuidad de vida en la tierra.
De acuerdo a Valdes Luigi (2002), la sociedad ha pasado del modelo de crecimiento maximizado al crecimiento sostenido, lo que implica el desgaste en la creencia de los recursos naturales como fuente inagotable de materia prima y energía que favoreció
la maximización de la producción al menor costo y representaba la
variable a controlar, por consiguiente, los empleados, los clientes y el
medio ambiente no eran factores de importancia. En
este mismo orden, Etkin Jorge (2009) se refiere a la ventaja
competitiva sustentable como estrategia que permite diferenciar la
empresa y desplazar competidores mediante
el desarrollo de ventajas distintivas entre las que destaca la
capacidad gerencial, a ello pudiese agregarse el uso eficiente de de
materias primas y fuentes de energía en el proceso productivo,
aproximándose a la eficiencia gerencial en la relación con el ambiente,
lo cual hasta ahora ha resultado fallido.
No cabe duda, que las prácticas en las organizaciones precisan revisión y con ellas la de los gerentes como vía única para adaptarse a las demandas del entorno, en tal sentido, Sallenave Jean-Paul (1996), refiere que los nuevos tiempos claman por un experto en su área funcional y apto para el manejo global de la empresa, hablamos del gerente integral, dotado para interactuar con el medio y dirigir con eficiencia el destino de los entes económicos.
El
gerente constituye pieza clave como inspirador del proceso de
innovación en la empresa, máxime cuando se trata de disminuir el impacto
que sobre el ambiente ocasionan los
procesos que tienen lugar en la industria que implican consumo de
energía y materia prima cuya transformación da lugar a la generación de
emisiones y desechos.
El ejercicio de la gerencia ha dejado de ser un conjunto de acciones tras un objetivo y el alcance final de las metas traducidas en logros económicos para mostrar su sensibilidad social, al respecto De Gree., (1989),
asegura que la ciencia al igual que las humanidades se están volviendo
más interdisciplinarias, multidisciplinarias o mejor dicho no
disciplinarias, destacando que este cambio evolutivo es sumamente
importante en las ciencias administrativas y organizacionales las cuales tienen que ver con planes, políticas y decisiones que afectan el bienestar de todo el planeta.
Por su parte, Drucker Peter F. (2007), señala que la tarea
importante de la alta gerencia en la empresa de la sociedad del futuro
será balancear sus tres dimensiones: como organización económica, como
organización humana y como
organización social, siendo este último bloque el que cada día adquiere
mayor relevancia. En este orden de ideas, se observa como actualmente se
enfatiza en la responsabilidad social de la empresa, es decir, que por
estar empresarios y comunidad en constante interacción resulta
indispensable el tendido de vías de respeto y entendimiento.
Es
válido resaltar que los cambios que se viene operando en la sociedad
han implicado para la empresa la necesidad de combinar la meta
rentabilidad del negocio con bienestar social para asegurarse su
pervivencia, ello es perfectamente compatible con lo señalado por Ohmae Kenichi (2008)
cuando advierte que una de las características de las compañías
exitosas en el nuevo escenario global lo constituirá la adaptabilidad,
por tanto, deben estar dotadas de receptores para captar y decodificar
las señales para responder de forma inmediata.
Cabe destacar, que las economías desarrolladas pertenecientes a los denominados países del primer mundo, precursores
de la contaminación vienen realizando ingentes esfuerzos orientados a
minimizar el impacto sobre el ambiente los cuales han incluido desde
severa legislación de carácter nacional como certificación de Sistemas de
Gestión Medioambiental (ISO 14001, EMAS) de estricto cumplimiento por
parte de los países adherentes, lo cual implica grandes inversiones en
tecnología ambiental.
Las naciones del primer mundo han comprendido, tal
como lo señala De Greene (1989), que el ambiente natural es el ambiente
externo más importante, pues el provee alimentos, agua, el oxigeno y la
energía, por tanto constituye la base de la pirámide de las necesidades
humanas, por tanto, es posible la sobrevivencia sin un sistema
económico, tecnológico y político elaborado, no obstante, resulta
imposible sobrevivir a la continua degradación ambiental. Este hecho ha
motivado la copiosa proliferación de políticas y acuerdos supranacionales para contrarrestar el avance del flagelo de la contaminación.
Conviene
advertir, que si bien resultan bienvenidos e indispensables los
esfuerzos que se hagan en procura de un medio ambiente apto para la
vida, no es menos cierto que siendo los procesos productivos que tienen
lugar en la industria los mayores generadores de emisiones y residuos
contaminantes toda acción que se oriente a reducir daños ecológicos por
ella causados deben focalizarse en dotar de estrategias y herramientas a
su administrador.
El
concepto de la ecoeficiencia fue presentada en la literatura académica
por Schaltegger y Sturmen 1990 (Schaltegger y Burritt, 2000). Sin
embargo, Schmidheiny (1992) popularizó el término a partir del cual ganó
reconocimiento en las agendas globales empresariales. En especial las
lideradas por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo
Sostenible (WBCSD, quien de manera oficial presentó el término en 1992
como una contribución a la Cumbre Mundial sobre desarrollo Sostenible de
Río de Janeiro a través de su publicación Changing Course, para
el cumplimiento de la Agenda 21 en el sector privado. Allí se consideró
la ecoeficiencia como una filosofía administrativa (Jollands et al,
2004;WBCSD, 1997; OECD, 1998).
El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), una coalición de 120 empresas de 33 países y el actor más importante en el trabajo, define la ecoeficiencia como:
"La
entrega de bienes a precios competitivos y servicios que satisfagan las
necesidades humanas y llevar el ciclo de vida, a un nivel al menos en
línea con la Tierra estima que la capacidad de carga." (OECD 1998).
La
adopción de la ecoeficiencia en la agroindustria venezolana implica por
parte del gerente empresarial la necesidad de formación,
sensibilización, conocimiento, compromiso e internalización en lo que
concierne al efecto medioambiental negativo de los procesos industriales
a objeto de disminuir la generación de residuos, emplear sustancias
menos peligrosas, fomentar la recuperación de materiales, reducir el uso
de materias primas, aumentar la eficacia del consumo de energía y
reducir al mínimo el impacto global de las emisiones y residuos.Referencia
Por: Carlos T. Salazar T. 12-08-2010
http://csalazar.blogspot.es/1281575280/desarrollo-sostenible-y-gerencia-empresarial/

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