viernes, 27 de noviembre de 2015

Inteligencia Ecológica



INTELIGENCIA ECOLÓGICA



Carlos Mendoza
mendozacarlos78@hotmail.com


Con el paso de los años, el ser humano ha estado tomando decisiones individuales para su supervivencia, sin pensar en el impacto de estas sobre los ecosistemas. Los actos rutinarios de la vida cotidiana están por completo desconectados  de  los  efectos  adversos  que  ocasionan a nuestro planeta tierra.
Inteligencia Ecológica es, sin duda, un paradigma para la gerencia venezolana del siglo XXI acuñada por el períodista cientifico y psicologo estadounidense Daniel Goleman en el año 2009, que revela las consecuencias ocultas, pero terriblemente tangibles, de los productos que se producen o se compran, además provee del conocimiento necesario que pueden generar los cambios esenciales y urgentes para salvar la vida en el planeta.
En este sentido la inteligencia ecológica manifiesta el espejismo verde de los productos marcados como amigables al ambiente y que tienen un costo oculto que se suelen ignorar.
Desde la extracción de la materia prima, siguiendo con la fabricación, el transporte y finalmente el desecho, en la elaboración de un determinado producto, se generan químicos tóxicos que perjudican la salud de los seres humanos y la basura irremediablemente contamina a la tierra.
Muchas personas como consumidores, no saben de los impactos ocultos en bienes y servicios que adquieren, víctimas de un cerco de desinformación sobre efectos adversos al ambiente de producir, transportar, empaquetar, distribuir y desechar. El  desconocimiento y falta de indagación, de consumidores los hace cómplices de empresas y comercios que prefieren evadir su responsabilidad ambiental antes que asumir los costos que esto implica.
Así que se transfieren el importe a futuras generaciones. Es por ello que los consumidores tomando conciencia de las decisiones al momento de comprar un determinado producto, podrá contribuir al cambio de poder entre el comprador y el vendedor, con una nueva generación de tecnología que informa de los hechos ecológicos de productos en el punto de venta.
Es por ello, que los productos tendrán un precio ecológico y las empresas rivalizarán por reducirlo para atraer al consumidor compasivo, aquel que ha decidido alinear sus valores con sus bolivares.
Todos los actos de producir un determinado producto tienen un impacto en el medio ambiente que conducen a dañarlo o protegerlo, es aquí donde el desarrollo sustentable está marcando el rumbo de las nuevas formas de relacionarse el hombre, la producción y el medio ambiente, que conlleva un cambio de actitud para la conservación ambiental, y a la toma de conciencia para generar alternativas a los problemas ambientales.
Hoy día la población tiene a su disposición un sinfín de fuentes de información que pueden servir para abrir los ojos sobre la conveniencia de unos u otros productos en función de sus componentes químicos, su huella de carbono u otros elementos que sean relevantes para cuidar del entorno y la salud.
Ante esta situación, la inteligencia ecológica es por tanto ese cambio de mentalidad que lleva a reducir el consumo de los recursos naturales por medio de prácticas adecuadas. Una actitud responsable que permite vivir dañando en menor medida el entorno, ya que como promulga este razonamiento, preocuparse por el bienestar de la naturaleza es invertir en el bienestar propio.
Al respecto, Goleman (2009), expresa que podríamos llamar inteligencia ecológica como:
La capacidad de adaptarnos a nuestro nicho ecológico. Inteligencia se refiere a la capacidad de aprender de la experiencia y de tratar en forma eficaz nuestro medio ambiente, y el término ecológico se refiere al conocimiento de los organismos y sus ecosistemas. La inteligencia ecológica nos permite aplicar lo que aprendemos sobre cómo la actividad humana intefiere en los ecosistemas, de tal modo que hagamos el menor daño posible y podamos vivir nuevamente de manera sustentable en nuestro nidcho, que en la actualidad es todo el planeta. (p.50).

Por lo tanto, la inteligencia ecológica, es la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible a la naturaleza. Consiste en comprender qué consecuencias tienen sobre el medio ambiente las decisiones que toman en día a día e intentar, en la medida de lo posible, elegir las más beneficiosas para la salud del planeta.
En este aspecto, para los consumidores,  es la llave que permite inclinar la balanza del mercado hacia la adquisición de ingredientes, técnologias y diseños que respeten los valores humanos y la ecológica.
Para las empresas, significa modificar los procesos industriales teniendo en cuenta sus consecuencias en el medio ambiente.
En consecuencia, se hace necesario regresar a una cosmovisión de la naturaleza como madre tierra sagrada para los seres humanos, es decir, los seres humanos en vez de seguir manteniendo una actitud hostil contra nuestro nicho, que es nuestro planeta, debe aprender a mantener un equilibrio  armónico con su entorno y comprender que forma parte de la naturaleza y por lo tanto debe protegerla para el y para la generaciones futuras.
En este orden de ideas, se hace necesario una reconstrucción del mundo a partir de la relación hombre y naturaleza.
En este sentido, el filosofo Habermas (1992), en base de la teoría de la acción comunicativa, hace una propuesta que parte del encuentro dialógico en el mundo de la vida, en ella abre la posibilidad de partir de la ecología y de los problemas medio ambientales imponer un nuevo estado de conciencia en la humanidad, caracterizado por la benevolencia, la sensibilidad, la solidaridad, la cooperación y la responsabilidad de los seres humanos, hacia la tierra  y hacia la necesidad de conservación.
Habermas replantea la concepción del mundo de la vida y explica,  que, sólo a partir de la identificación y asimilación de ese mundo, puede ser posible el encuentro dialógico de las ciencias, las tecnologias y estas con los elementos transracionales como es el caso de los mitos, que por su origen fundacional, establecen y explican la relación armónica entre el hombre y la naturaleza o sus orígenes, en cualquier comunidad.

Referencias

Goleman, D. (2009). Inteligencia Ecológica. Editorial Kairos. D.R. Ediciones B, S.A, México, Distrito Federal, Primera Edición.

Habernas, G. (1992). La Acción Comunicativa. Editorial Taurus. Madrid España.

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